Ya son a las 10:50pm, y no puedo acostarme porque tengo tu fotografía, entre mis manos.
Es de noche cierto, una noche muy oscura, como tus cabellos azabaches, que encienden mis deseos, porque es negro como un agujero, porque es selva ondulada, porque es lo que ansió, con un mudo deseo.
Si te veo o si te contemplo, dime como me contengo a no amarte.
A no resistirme a tus delicias vivas, aquellas las que llevas en los labios.
Tu piel es como el color de la vainilla, tu cuerpo es como el chocolate que incendia los deseos que anhelo, que llevo ferviente en la piel si te veo, si te pienso, te imagino o te sueño.
Déjame enredarme en tu piel, déjame acariciarte en el silencio.
Desnúdame plenamente ante ti y déjame libremente tomar tu cuerpo y enredarme, en tus ansias, saborear nuestras delicias sin final.
No me suspendas, déjame atada a tu piel, en tu alma de niña mala.
Acaricia mi cuerpo y bebe del néctar de mi alma, recórreme la piel sin final.
Ven, ven acude a mí, desliza tiernamente tus manos.
Desciende por mis senderos, sucumbe ante mis deseos, humedece con tus labios mis entrañas y veras que no será inútil tu deseo.
Apacigua estas aguas, que llevo en la piel, sacia y calma este deseo.
Mi ser que solo concibe la calma, ante el arrojo de tus manos, y aquel alojo de tus mimos y caricias, de tu excitante arrojo, y acaso mora en mi cuero, tus caricias y tu lengua, recorre mi oasis, incendia mis praderas, continúa siendo tan mía como yo tuyo.
Acaso estamos en una jungla salvaje, para entregarme a ti como una fiera, si me recuesto en tu pecho, siento tu transpiración continua, como la mía, tu jadeante respiración, que es mi aliento y alimento.
No descansare hasta saciarme con tu boca.
Me doy a ti vienes a mí, sucumbimos ante nuestros más íntimos deseos.
Acaso piensas que ya culmine es solo el comienzo de un amar sin medida.
Cuando tú me sujetas tus brazos, a tu mano me doy e indudablemente ya no me dejas escapar.
Debemos ser sinceros en esta dulce y magnifica entrega de deseos y anhelos debemos ser tan únicos y completos como la luna llena.
Que arde en deseos, como yo lo hago por ti y sé que tu por mí.
Es noche de lujuria y entrega porque nos amamos y deseamos, y esta noche desembarco en nosotros, estos anhelos tan íntimos.
Como nos enredamos, jadeantes y suspirantes, como salvajes felinos.
Aunados siendo cómplices al amarnos y al entregarnos, nada más dulce que estar contigo.
Ven a mí, sé el rocío de mi piel, deslízate en mi ser y llega a mi corazón, solo ven… amada mía.
Para regalarte mi cuerpo y mí deseo ferviente.

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